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Lágrimas en Navidad

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Esta mirada se la he dedicado a mi querido padre, después de pasar por una larga agonía y partir de este mundo. D.E.P. Lágrimas en Navidad   La memoria, como eco del corazón, nos une para siempre a personas, lugares, fechas y momentos que han formado parte de nuestra vida, dejando una huella imborrable. En mayor o menor medida, ellos aparecen en muchas o en algunas páginas de nuestra historia, dejando su impronta en nuestro ser, y nos acompañan en lo que somos. Porque, en definitiva, cada uno de nosotros nos encontramos marcados por las personas y las circunstancias que hemos tenido que afrontar a lo largo de la vida. En mi memoria y en mi corazón quedará para siempre grabada la Navidad del 2021. En mi familia, como en la mayoría de las familias durante estos días entrañables, la vivimos en nuestro hogar, con los seres familiares y amigos, entre comidas, regalos y algún que otro villancico. Pero este año nos ha tocado vivir una Navidad muy especial, acompañando a mi padre en la rec

Descansa en paz, Pablo

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En los últimos meses me ha sido imposible escribir nada, y no por falta de acontecimientos y momentos vividos sobre los que me hubiera gustado compartir una mirada, sino porque las múltiples tareas y la falta de tiempo me lo han impedido. Pero el martes, de repente, todo se detuvo ante mis ojos, me detuve en seco. En un instante se disiparon las prisas y se desvanecieron los agobios del mucho trabajo.   Fran Zuheros me llamaba un poco después de las ocho de la tarde para decirme que D. Pablo Luis Armero García no se había presentado para celebrar la eucaristía en su querida Parroquia de San Pedro. En ese momento mi corazón empezó a latir de manera diferente, porque estaba claro que algo grave había pasado. No quería pensar nada e intenté olvidar por todos los medios la noticia que acababa de escuchar y que me había atravesado el alma. Me negaba a aceptar lo que presagia este tipo de desapariciones repentinas. Sin embargo, desgraciadamente mi pensamiento se topó de bruces con la realida

Rogativa en tiempos de Coronavirus (Coronavirus XII)

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En esta mirada os dejo la homilía de la celebración de rogativa a la Virgen de Consolación para pedirle el fin de la pandemia. En ella he querido hacerme eco de la realidad que estamos sufriendo y elevar mi súplica a Dios a través de la Patrona de Toxiriana.  Celebramos la eucaristía de este domingo con la presencia de nuestra Patrona, la Virgen de Consolación. Ella ha estado durante toda la semana entre nosotros de forma extraordinaria. Y han sido muchas las personas que durante estos días se han acercado a visitarla, con una petición fundamental: el fin de la pandemia. Ha sido nuestra principal súplica a nuestra Abogada y Señora, para que interceda ante su divino Hijo. Así que esta tarde me vais a permitir la licencia de que en esta homilía mis palabras también se conviertan en una súplica dirigida a Ella. Querida Madre de Consolación, patrona toxiriana: Hoy el pueblo de Torredonjimeno te necesita. Acude a ti como lo ha hecho siempre; como lo hace cada vez que se ha sentido sobre

La alcaldesa y la cruz

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Desde que hace unos días la alcaldesa de Aguilar de la Frontera (Córdoba) quitara la cruz que se encontraba en la puerta del convento de las Descalzas de su localidad, he estado pensando en lo que realmente supone este lamentable hecho para una sociedad como la nuestra, que se pretende definir como laica. Y no hay que ser un experto en sociología religiosa para darse cuenta de que, en realidad, no se trata simplemente de una decisión en favor de una sana laicidad, sino de una acción motivada por una ideología claramente anticatólica, aunque se empeñe en decir lo contrario en unas declaraciones que hizo justificándolo.  Da pena asistir a acontecimientos de este calibre con lo que nos está cayendo, y ver que algunos de nuestros políticos, que deberían estar atentos a los asuntos que realmente preocupan a la mayoría de los ciudadanos, malgasten su tiempo, despilfarren recursos públicos o estén buscando la manera de vacunarse antes de tiempo, con una desvergüenza absoluta. La verdad es que

De la pandemia a la eutanasia (Coronavirus XI)

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Nadie recordará el 2020 por el décimo tercer Ronald Garros de Nadal, el Premio N obel de Louse Glück , el Óscar de Bong Joon-ho o el resultado de las elecciones de EE.UU. Pasará a la historia por ser el año del coronavirus. En España, sin embargo, siempre tenemos que llevar el paso cambiado y ser diferentes, incluso cuando estamos sufriendo la terrible pandemia que posiblemente marcará el siglo XXI. En los libros de historia de nuestro país aparecerá como el año de la Covid-19, por supuesto, pero también como el año en el que se acometió una reforma educativa (sin sentido y sin consenso) y algo más triste aún: se legalizó la eutanasia. Dos leyes vitales y de profundo calado, que son aprobadas, incomprensiblemente, sin contar con la opinión de los expertos. Para la ley de la eutanasia se ha desoído al Comité de Bioética de España, que publicó un informe el 6 de octubre de este año, en el que se afirma: «la eutanasia y/o auxilio al suicidio no son signos de progreso sino un retroceso d

Mis primeras palabras

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El pasado 16 de septiembre inicié mi ministerio pastoral en la parroquia de Santa María de Torredonjimeno. Aquí os dejo mis primeras palabras a mi nueva comunidad cristiana.  PRIMERAS PALABRAS Hace casi 21 años, el 24 de octubre de 1999, el Señor depositó en mi (una pobre vasija de barro) el tesoro de la vocación sacerdotal, haciéndome un instrumento de su gracia. Y fruto de aquel día hoy comienzo mi ministerio pastoral aquí, en la parroquia de Santa María de Torredonjimeno. Porque Jesús  ha vuelto a presentarse otra vez como aquella noche en el mar de Galilea, para repetirme: “rema mar adentro”. Y yo, haciendo mías las palabras de Pedro, le vuelvo a repetir mi lema sacerdotal: “En tu nombre, Señor, echaré las redes”. Hoy inauguro mi servicio ministerial en esta parroquia con la conciencia de que ha sido el Señor quien me ha puesto entre vosotros. Y vengo con el deseo de seguir echando las redes en su nombre y trabajar con ilusión por su Iglesia que peregrina en Torredonjimeno. Han sid

Lágrimas en el alma

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El pasado 8 de septiembre me despedí de la parroquia de la Natividad de Jamilena. Fue una celebración de acción de gracias a Dios por mis cinco años de ministerio pastoral al servicio de esa comunidad, donde no faltaron las muestras de cariño y las fuertes emociones propias de las despedidas. Un día llegué a este pueblo de la Sierra Sur para asumir la tarea que la Iglesia de Jaén me encomendaba, y el otro día lo dejé por la misma razón. Ahora la Iglesia me ha pedido que atienda la comunidad cristiana de la parroquia de Santa María de Torredonjimeno.  En esta mirada os dejo mis últimas palabras como párroco de allí, palabras llenas de gratitud hacia la comunidad y las personas que, durante estos cinco años, han sido un verdadero regalo de Dios.  Despedida de Jamilena Septiembre, 8 de septiembre de 2020   Tal vez hayáis oído hablar alguna vez del síndrome de la hoja en blanco. Es como se denomina al miedo que una persona tiene a empezar a escribir algo. Yo, a lo largo de mi vida, he vivi