EL “OLOR” DE CALCUTA
A las 2:20 horas del día 2 de septiembre me subía en un autobús en la estación de Andújar con dirección al aeropuerto de Barajas. Era el primer trayecto de un largo día de viaje que terminaría en Calcuta. Durante las 4 horas que duró el viaje a Madrid traté por todos los medios de dormir algo, pero fue imposible. Se mezcló un poco todo: la despedida de mi familia y mis feligreses, la inquietud de coger un avión tantas horas, unos compañeros de viaje que no conocía de nada, un destino lejano y con ciertos peligros… El caso es que apenas pude dar un par de cabezadas. Con una puntualidad “Suiza”, llegamos a la Terminal 1. Y entonces, después de algunos años, volví a arrastrar la maleta verde de los largos viajes, a pisar la terminal de un aeropuerto y a buscar en los paneles informativos la dirección hacia dónde tenía que dirigirme. En esos momentos tuve esas sensaciones que solo se despiertan al emprender un viaje largo, y que nos recuerdan lo que somos: viajeros; viajeros que se muev...