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TERESA DE CALCUTA: LAS MANOS DEL AMOR

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La famosa expresión de los directores de cine en el momento del rodaje ha servido de inspiración para el campamento de la Parroquia de la Natividad de Jamilena, en donde actualmente me encuentro como párroco. Desde el día 17 y hasta el día 23 de julio, un grupo de 78 personas, formado por niños, jóvenes y adultos, nos hemos trasladado a la aldea de El Rocío para vivir unos días  de encuentro, fe, alegría, talleres, juegos, bailes... Son jornadas maratonianas, sin móvil ni aparatos electrónicos, donde lo más importante es la convivencia. Hoy quiero dedicar mi mirada a los campamentos y, de modo particular, a la hermosa experiencia que vivieron los niños ayer. Les marcó tan profundamente que durante todo el día estuvieron rememorando lo vivido; hasta sus caras se iluminaban simplemente con pensarlo. Por la noche, incluso, llegaron a decir que había sido el mejor juego del campamento. Seguro que, llegados a este punto, todos los que estáis leyendo esta mirada os estaréis pregunta...

EL “OLOR” DE CALCUTA

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A las 2:20 horas del día 2 de septiembre me subía en un autobús en la estación de Andújar con dirección al aeropuerto de Barajas. Era el primer trayecto de un largo día de viaje que terminaría en Calcuta. Durante las 4 horas que duró el viaje a Madrid traté por todos los medios de dormir algo, pero fue imposible. Se mezcló un poco todo: la despedida de mi familia y mis feligreses, la inquietud de coger un avión tantas horas, unos compañeros de viaje que no conocía de nada, un destino lejano y con ciertos peligros… El caso es que apenas pude dar un par de cabezadas. Con una puntualidad “Suiza”, llegamos a la Terminal 1. Y entonces, después de algunos años, volví a arrastrar la maleta verde de los largos viajes, a pisar la terminal de un aeropuerto y a buscar en los paneles informativos la dirección hacia dónde tenía que dirigirme. En esos momentos tuve esas sensaciones que solo se despiertan al emprender un viaje largo, y que nos recuerdan lo que somos: viajeros; viajeros que se muev...

¡Vivan las vacaciones!

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Hoy puedo publicar a los cuatro vientos una gran noticia: ¡Estoy de vacaciones! Desde hace unos días me encuentro descansando junto al mar, tras un curso henchido de trabajo y acontecimientos, y sobre todo después de muchos años sin disfrutar de unas verdaderas vacaciones. Y es que hace apenas un mes que he cerrado un capítulo importante de mi historia personal: el doctorado.   El pasado 26 de junio, en la Universidad Pontificia Comillas de Madrid, defendí mi trabajo de investigación sobre el Concilio de Calcedonia. Fue el final de cinco años de esfuerzo y dedicación a estudiar el valor de la humanidad de Jesucristo en algunas cristologías contemporáneas, a partir de su interpretación del cuarto concilio ecuménico, que se celebró en el año 451; la meta de la aventura intelectual de mi vida y, por supuesto, el broche a un camino de crecimiento personal, espiritual y sacerdotal. Porque, ciertamente, una tesis doctoral ayuda a profundizar y aumentar los conocimientos sobre u...

Jamilena se viste de Corpus

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Acabo de terminar la celebración de la solemnidad del Corpus Christi en Jamilena. Y, como otros años, las calles y plazas de este pueblo de la Sierra Sur de Jaén visten sus mejores galas para que pase el Santísimo Sacramento.  Son muchas las personas que durante varios meses han estado pensando y trabajando en los adornos que van a colocar en la calle, los balcones y los altares. En el recorrido de la procesión, todo relucirá y dará esplendor por unas horas, pero apenas pase Jesús Sacramentado se desmontará y muchas cosas volverán a su sitio, a donde estaban antes, tal vez esperando volver algún día a ser uno de los adornos que recuerdan que el Señor ha querido hacerse uno de nosotros, y estar con nosotros para siempre. Es mucho trabajo para tan breve instante. Pero debe ser así. Porque se prepara para Él, para Cristo el Señor, que transita por nuestras calles bajo el Pan de la Eucaristía. Y por eso en cada adorno, en cada  colgadura y, en definitiva, en cada deta...

Mis grandes amigos: los libros

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Si tuviera que elegir algo material especialmente significativo para mi, elegiría, sin duda alguna, mis amados y queridos libros. Ellos , ya sean viejos o nuevos,  se han convertido en una predilección y unos grandes compañeros de viaje.  Algunos me han acompañado durante prácticamente toda la vida, como aquella Biblia roja que llevaba a la escuela cuando era niño, y otros acaban de llegar a mi en estos últimos días, como los volúmenes de la Dogmatica de Karl Barth. Unos muy importantes, como El Quijote , y otros de los que apenas nadie sabe nada, como La vida de San Bruno.   Unos en facsímil, como El Cántico Espiritual de San Juan de la Cruz, y otros reimpresos, como El hereje de Miguel Delibes. Unos de arte, como la Colección de las Edades del Hombre, y otros de literatura, como la Colección de Clásicos de la Editorial Cátedra. Unos de pensamiento filosófico, como Así habló Zaratrusta de Friedrich Niestzche, y otros de diversión, como Los cuentos de Mafalda. U...

Domingo de Resurrección

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        Cristo resucitado ¿Dónde está el Ecce homo? ¿Dónde lo habéis puesto? En el lugar de la despedida, sin saber cómo ni cuándo, abandonó la losa, se despojó del sudario y apareció refulgente lo que fue un despojo humano. Por mucho que mire no veo al Muerto entre los muertos. “No está aquí, ¡ha resucitado!”. Es la única respuesta después de tanto buscarlo. ¡Oh, Jesús Nazareno, muerto y crucificado, que pasaste por la puerta que tememos tus hermanos! Los tuyos no comprendieron, “a los tres días, resucitado,” Ellos sólo sabían que lo que tienes en vida con la muerte se ha acabado. En la experiencia del Tabor  el cielo habían pregustado, pero nada es suficiente para algunos timoratos. ¡Oh, Jesús Nazareno, muerto y crucificado, que llegaste hasta el Sheol que asusta a tus hermanos! Bajaste al lugar del tormento donde aguardan los manchados. Con tu mano los rescataste, ¡ay, pobres atribulados! Viven s...

Viernes Santo

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MAÑANA DE VIERNES SANTO Despunta el alba del Viernes Santo,   morado de penitencia, amarillo de traición. Cirios lila cogidos por guantes blancos. Tres cruces y una corona abren la procesión. Padres acompañando a sus hijos, transmisores de una tradición, discípulos del Nazareno herederos de fe y devoción. Sobre un monte de lirios Jesús trata de levantarse, para continuar el camino del tormento y la aflicción. Cruz de plata rutilante  que disimula el patíbulo repugnante; traje de terciopelo que oculta la sangre del flagelo; potencias de plata reluciente que opacan la corona de espinas doliente. ¡Oh, mañana de Viernes Santo, día de redención! Costaleros, valientes costaleros, que llevan o aguardan para ayudar al Hombre Caído, cual cirineos del mismísimo Señor. San Elías, la Verónica   y la Virgen de los Dolores, Dimas, Gestas y los doce Apóstoles. Abraham, el ángel y el hijo del sacrificio, el que blande la campana y gol...