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Mostrando las entradas etiquetadas como Semana Santa

Coronavirus V: Las gracias en la Pascua de la Pandemia

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El Domingo de Resurrección celebramos que Jesús ha resucitado de entre los muertos. Y en este contexto de pandemia que estamos sufriendo por culpa del Covid-19, especialmente necesitamos escuchar y sentir que Cristo ha resucitado, porque eso significa que el Bien vence al mal; la Luz a  las tinieblas; y la Vida a la muerte.  Estas son algunas razones por las que hoy especialmente, acorralados por el Coronavirus, tendríamos que darle gracias a Dios: Hoy damos gracias a Dios porque Cristo ha resucitado y llena de gozo nuestros corazones en medio de la peor pandemia de la historia de la humanidad y cuando estamos confinados en nuestras casas, amenazados de muerte. Hoy damos gracias porque Cristo ha resucitado y da esperanza a todas esas familias que han perdido a un ser querido, ya sea por culpa del virus o no, y no han podido despedirse de él y llorarlo como les hubieran gustado. Hoy damos gracias a Dios porque Cristo ha resucitado y acompaña a todos esos enfermos contagia...

Domingo de Resurrección

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        Cristo resucitado ¿Dónde está el Ecce homo? ¿Dónde lo habéis puesto? En el lugar de la despedida, sin saber cómo ni cuándo, abandonó la losa, se despojó del sudario y apareció refulgente lo que fue un despojo humano. Por mucho que mire no veo al Muerto entre los muertos. “No está aquí, ¡ha resucitado!”. Es la única respuesta después de tanto buscarlo. ¡Oh, Jesús Nazareno, muerto y crucificado, que pasaste por la puerta que tememos tus hermanos! Los tuyos no comprendieron, “a los tres días, resucitado,” Ellos sólo sabían que lo que tienes en vida con la muerte se ha acabado. En la experiencia del Tabor  el cielo habían pregustado, pero nada es suficiente para algunos timoratos. ¡Oh, Jesús Nazareno, muerto y crucificado, que llegaste hasta el Sheol que asusta a tus hermanos! Bajaste al lugar del tormento donde aguardan los manchados. Con tu mano los rescataste, ¡ay, pobres atribulados! Viven s...

Viernes Santo

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MAÑANA DE VIERNES SANTO Despunta el alba del Viernes Santo,   morado de penitencia, amarillo de traición. Cirios lila cogidos por guantes blancos. Tres cruces y una corona abren la procesión. Padres acompañando a sus hijos, transmisores de una tradición, discípulos del Nazareno herederos de fe y devoción. Sobre un monte de lirios Jesús trata de levantarse, para continuar el camino del tormento y la aflicción. Cruz de plata rutilante  que disimula el patíbulo repugnante; traje de terciopelo que oculta la sangre del flagelo; potencias de plata reluciente que opacan la corona de espinas doliente. ¡Oh, mañana de Viernes Santo, día de redención! Costaleros, valientes costaleros, que llevan o aguardan para ayudar al Hombre Caído, cual cirineos del mismísimo Señor. San Elías, la Verónica   y la Virgen de los Dolores, Dimas, Gestas y los doce Apóstoles. Abraham, el ángel y el hijo del sacrificio, el que blande la campana y gol...

Jueves Santo

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        Última Cena Los Doce se reunieron víspera de la Pasión y otros Doce se juntaron tras la procesión. El Jueves Santo,  cuando todo termina, recuerdan la Cena sagrada donde comen el Pan que da vida. La Cofradía de los Apóstoles canta las glorias de nuestro Señor, cantan con gozo que Dios nos entrega su Cuerpo y su Sangre en la comunión. En una sala de Alcaudete en noche de luna llena, los doce dan testimonio de aquella gloriosa Cena. Cena de Pascua, dolor de traición y despedida, su corazón se desgarra, llegó la triste partida. Comparten la misma fuente el Redentor traicionado, el cobarde pescador y el discípulo adorado. Todos en la misma mesa. ¡Es el Banquete del Señor! A él somos invitados el santo y el pecador. A ti te grito cristiano, ¡vívelo con devoción! es el misterio más grande que el Hijo de Dios dejó. Te invita a la Santa Cena Jesucristo Salvador, bebida de Vida Eterna, comida d...

Miércoles Santo

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Cristo de la Misericordia - Muerte de Jesús La medianoche del miércoles se hace tarde de Viernes Santo. Santa María abre sus puertas para mostrar al Crucificado, al Hijo del carpintero en misericordia transformado. Nazarenos de negro cubiertos de blanco, ruido de cadenas y cruces arrastrando, antorchas iluminantes que anuncian a su paso la Serpiente Blanca que vino a salvarnos. ¡Oh, Señor de la misericordia, Cordero inmaculado, que derramaste tu sangre para la remisión de nuestros pecados! Las lágrimas de la muerte  un día de ti brotaron, pues tu buen amigo Lázaro en Betania fue enterrado. Las lágrimas hacemos nuestras al verte en la cruz clavado, porque eres nuestro Maestro, el que hoy nos ha dejado. No podemos evitar contemplar tu cuerpo izado, cual bandera victoriosa en la guerra del pecado. Para ganar la batalla un alto precio has pagado, la carne mortificada y los pies atravesados, las manos crucificadas y abierto el s...

Martes Santo

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Cristo atado a la Columna Columna de sufrimiento e ignominia, baluarte que encadenó a Jesús y empapó su sangre. Fuiste potro de tortura de quien era Manantial de un agua pura. El Martes Santo sales de tu convento para mostrarnos aquella espalda, la espalda del escarnio, el suplicio y el flagelo. Estabas llamada a ser la base de un arco, la entrada del dintel de un palacio o el soporte de una donosa escultura. En cambio, te convertiste en el cadalso de quien nunca tuvo culpa. A ti fue atado Jesús, el camino, la vida y la verdad. En ti fue sometida la libertad, la Salud herida, y la Humanidad escarnecida. ¡Oh, patíbulo de flagelación, que sometiste al Hijo de Dios! Pasaste a la historia como lugar de tormento. Tú escuchaste sus gritos, ignoraste sus lamentos. Su carne y su sangre dejaron su sello impreso. A tu vera se formó el “Ecce homo”, la imagen del hombre sufriente. Tú fuiste testigo de la trasformación, del resultado que deja el odio s...

Lunes Santo

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Oración de Jesús en el Monte de los Olivos Cada Lunes Santo, cuando cae la tarde, las calles de nuestro pueblo recuerdan aquel momento de Jesús orando en el huerto. Ese día nuestra Campiña, la Plaza, el Carmen y la Cuesta de San Francisco se convierten en ese Monte Santo donde Cristo, postrado y de rodillas, implora consuelo en este trance de llanto. Aquellos olivos enjugaron las lágrimas de nuestro Señor, y supieron el precio de la redención. ¡Los olivos, nuestros olivos, árboles escogidos para la última oración! En ellos encontró la paloma la rama que anuncia la nueva creación. En ellos el rey halla riqueza, en ellos el pobre halla su alimento y todos disfrutamos su presencia en los sacramentos. ¡Los olivos, nuestros olivos, plantas nobles de larga tradición! Adorno de nuestro paisaje, compañeros de viaje, testigos de la Pasión. De aquel dolor infinito, de aquel cáliz de amargura, de la sangre que sudó. ¡Los olivos, nuestros olivos,...

Entrada Triunfal en Jerusalén

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No se trata de una semana más, sino de La Semana. Durante estos días, cristianos o no estamos llamados a recordar aquellos acontecimientos vividos por Jesús de Nazaret en la ciudad del rey David; unos hechos únicos e irrepetibles en nuestra historia. Por eso, desde el Domingo de Ramos hasta el Domingo de Resurrección, no perdamos la oportunidad de volver a profundizar en el verdadero misterio que da sentido a la Semana Santa. A través de nuestros desfiles procesionales, pero, sobre todo, a través de las hermosas celebraciones litúrgicas de estos días, adentrémonos una vez más a vivir la Pasión, Muerte y Resurrección de Nuestros Señor Jesucristo. Este año he tenido la oportunidad de ser el pregonero oficial de la Semana Santa de mi pueblo natal, Alcaudete. En él, traté de ofrecer mi visión de estos días y de cómo vivirlos. Lamentablemente, no lo grabaron y no puedo compartir con todos vosotros. Pero voy a ir dejándoos cada día de esta semana una de las partes de ese pregón, en funci...

Las golondrinas del Viernes Santo

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En este singular 25 de marzo, en el que el calendario ha unido el día de la Encarnación con el día de la muerte del Hijo de Dios, quiero compartir con vosotros mi "mirada" sobre algo que me ha ocurrido hace unas horas. Eran las seis y algo de la mañana del Viernes Santo cuando salía del templo el cuadro de Nuestro Padre Jesús Nazareno. Y yo me encontraba allí por primera vez, acompañando al Señor de Jamilena en la "madrugá". Durante estos días varias personas me habían dicho que esta procesión tenía algo especial, pero nadie sabía decirme el qué de forma concreta. Para mí, sin duda alguna, ya era una novedad la hora de salida. No recuerdo haber acompañado una procesión tan temprano. Es más, he de reconocer que me parecía un cierto despropósito, si se tiene en cuenta las muchas horas que tiene el día. No obstante, venciendo el sueño y armándome con ropa suficiente para combatir el frío matutino, allí me encontraba: rodeado de gente, un cuerpo de costal...

Una Cruz "especial"

Con la celebración del Domingo de Ramos comenzamos la Semana Santa. Un día especial para los cristianos, porque con la Entrada Triunfal de Jesús en Jerusalén se inicia nuestra Semana más grande y más importante. En ella estamos llamados a revivir y conmemorar los misterios de la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor, es decir, los misterios centrales de nuestra fe. Pero mi mirada hoy no se dirige al sentido y la importancia de estos días, sino a una "cruz muy especial". Me refiero a la Cruz de las Jornadas Mundiales de la Juventud, que regaló el papa Juan Pablo II a los jóvenes del mundo, y que ayer entregaron oficialmente los jóvenes brasileños (donde se vivió la última JMJ) a los jóvenes polacos, pues el próximo encuentro mundial se celebrará en la hermosa ciudad de Cracovia. ¿Por qué mi mirada sobre esta cruz? Porque fue importante en mi vida hace unos años y, junto a ella durante una semana, pude comprobar la fuerza de la CRUZ DE CRISTO de una forma muy especial...